Aunque pareciera ser una noticia de hace cinco o seis años,
el pasado sábado 15 de marzo Rivaldo anunció su retiro de las cancha –así es,
Rivaldo aún jugaba por si se lo preguntaban–, dando fin a una muy buena carrera
futbolística que para muchos, incluyendo a un servidor, se prolongó en demasía.
Vitor Borba Ferreira Gomes, Rivaldo para los cuates
futboleros, nació en 1972 y jugó para Santa Cruz, Mogi Mirim, Corinthians y
Palmeiras de su país, dando el salto al futbol europeo en 1996 con el Deportivo
La Coruña, a la edad de 24 años; en España Rivaldo vivió su mejor etapa, pues
tras una buena campaña con el Depor fue fichado por el Barcelona, donde sería
figura. Como culé, Rivaldo tuvo temporadas a gran nivel, siendo 1999 su mejor
año, pues consiguió los galardones individuales del Balón de Oro y el FIFA
World Player, además colaboró para que los blaugranas ganaran dos ligas y una
Copa del Rey.
A nivel selección, en el mismo año (1999), ganó la Copa América
celebrada en Paraguay, torneo en el que resultó máximo goleador. Tras su
maravillosa etapa en el Barsa, Rivaldo inició una nueva –aunque breve– aventura
en el AC Milan, donde ganó la Copa de Italia en la campaña 2002-03. Para el Mundial de Corea-Japón 2002, el brasileño llegó ya
como un veterano de 30 años, sin embargo, su experiencia y calidad ayudaron a
jóvenes como Ronaldo a desarrollar más libremente su futbol; su aporte fue
vital para que la verdeamarelha
obtuviera su quinto título mundial. Además obtuvo la Bota de Bronce y estuvo en
el Once Ideal de la justa mundialista.
Sin duda ya había pateado sus mejores balones, pero seguía
exhibiendo su calidad, motivo por el cual continuó ocho años más su estancia en
el futbol europeo, aunque ésta vez en ligas menos competitivas y exigentes. Del
Milan pasó a las filas del gigante griego, el Olympiakos; donde estuvo tres
temporadas para después migrar al AEK del mismo país, donde duró dos años.
Tras su estancia en Grecia parecía que llegaría el adiós
definitivo, cosa que muchos creen habría sido lo mejor, pues contaba ya con 36
años de edad. Pero Rivaldo sentía que aún tenía goles en sus botines, por lo
que inició una nueva y exótica aventura en el futbol uzbeko, con el Bunyodkor. En
Uzbekistán ganó dos ligas y una copa, para regresar por fin a su país,
enrolándose en el poderoso Sao Paulo. A sus 40 años volvió a salir de su tierra
natal para vestirse con la camiseta del Kabuscorp angoleño y un año después, en
2013, regresó a Brasil para jugar con el Sao Caetano de la segunda división. Su
última etapa como jugador la vivió en el Mogi Mirim de la tercera división.
Rivaldo fue un jugador con grandísima técnica individual y
un gran olfato goleador pese a no ser un centro delantero. Siempre se hacía
presente en partidos importantes, ganó un Mundial y una Copa América con su
país, triunfó en el Barcelona y en su efímero paso por el Milan; exhibió su
talento en canchas griegas y uzbekas, y siempre dio de qué hablar. En pocas
palabras fue un gran futbolista, digno de ser brasileño.
En toda su carrera anotó 345 goles en 712 partidos, una
cifra por demás impresionante. Números que le han valido, aunado a sus
interminables recursos como la chilena o la “rabona”, a ser considerado uno de
los mejores 125 jugadores vivos de la historia por la FIFA. #RESPECT




