Tras la vergonzosa actuación de los equipos mexicanos esta semana en la Copa Libertadores, está claro que la competencia se halla sobrevalorada, el nivel futbolístico carece de espectacularidad; Y no lo digo sólo por los equipos mexicanos, ya que en general la competencia ha entrado en un bache de mediocridad desde hace unos cinco años.
Basta con revisar los nombres y las plantillas de los 32 equipos participantes de la 52º edición de este torneo. Y es que escuadras como Godoy Cruz de Argentina, Guaraní de Paraguay, Jorge Wilstermann de Bolivia e incluso Jaguares de nuestro país no tienen planteles para encarar esta clase de torneos.
Esto pasa porque a contrario de la UEFA, que exige un cierto grado a nivel infraestructura para que un club pueda ser partícipe de sus competencias llámese Champions o Europa League, a la CONMEBOL no le interesa la condición en la que se encuentran los equipos que participan en su certamen. No es justo hacer una comparación entre ambas competencias, dado las abismales diferencias socioeconómicas y culturales entre Latinoamérica y la Unión Europea, pero se vale mirar las competencias europeas y rescatar algunas de sus numerosas virtudes para tratar de acoplarlas a la idiosincrasia latina.
No es fácil, cierto, pero se puede empezar por cosas pequeñas como el formato de competencia, no dejar que dos equipos del mismo país se encuentren en el mismo grupo, por citar un ejemplo; O ser más exigentes con los clubes que vayan a participar, como asegurarse que no estén en problemas de descenso, como sucede con los Jaguares de Chiapas, y asegurarse que no atraviesen por problemas económicos, es decir no dejar que cualquier equipo participe en lo que se supone es el torneo de mayor prestigio en el continente.
Si bien hay un mundo de diferencia entra la Copa Libertadores de América y la UEFA Champions League, cada una tiene sus particularidades que la hacen única y deseada. Hablando de la primera tenemos la picardía y la garra de los latinos, mientras que en la segunda nos encontramos con la elegancia y frialdad de los europeos.
La Copa Libertadores está sobrevaluada en estos momentos, pero estoy seguro que pronto volverá a ser la mítica competencia que ha sido. Sólo hace falta una reestructuración en el formato de competencia y en los criterios de clasificación para ponerla en su debido lugar: la copa que toda América quiere levantar.
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| La más deseada de toda América |

