15 julio 2014

Apuntes finales de Brasil 2014

La máxima justa del balompié mundial y el evento deportivo más esperado y anhelado por los aficionados en todo el orbe, ha llegado a su fin. Brasil 2014, la vigésima edición del campeonato mundial de selecciones nacionales, llegó a su fin el pasado 13 de julio, dejando consigo hechos que pasarán a la historia, pues, así como cada torneo de ésta índole tiene recuerdos para contar hasta el fin de la existencia, la justa llevada a cabo en tierras cariocas no se ha quedado atrás.

   Alegrías, tristezas, sorpresas, proezas, decepciones y ¡hasta mordidas! han convertido a este Mundial en uno de los mejores de la historia. Por lo que te invito a dar un repaso de todo lo acontecido, mismo que si bien será breve, nos recordará esos sucesos que llevaremos por siempre en nuestro imaginario colectivo, sucesos que nos permitirán sobrellevar los terribles cuatro años de espera que se avecinan.

   Brasil 2014 dio de qué hablar desde mucho antes del silbatazo inicial en la Arena Corinthians. Problemas sociales, que evidenciaban las carencias propias de un país tercermundista; con huelgas, marchas y manifestaciones se buscó dar un mensaje al mundo, un mensaje de inconformidad, un mensaje de que hay cosas más importantes que el futbol; un mensaje destinado a no pasar de eso: un mensaje.

   Ya en terreno futbolístico, pareciera que la selección local fue un claro y nítido reflejo del estado actual de su país. Se vio un Brasil débil, endeble, con poca luz y demasiada penumbra, un Brasil que se ofendió a sí mismo y terminó siendo eliminado de forma humillante ante un rival que demostró ser hasta siete veces superior. Un rival que curiosamente representa el futbol de un país de primer mundo, resultando ser una victoria no sólo futbolística, sino una victoria para echarle en cara a toda Latinoamérica lo que es el primer mundo.

   Al igual que Brasil, la mayoría –por no decir todas– las selecciones representativas de América compitieron con su mejor y única arma: la esperanza. Y así, con ese patético fusil, fueron cayendo una a una contra rivales bien armados, bien alimentados y bien educados.

   México sigue cayendo en su círculo vicioso, tropezando siempre con la misma piedra y destinado a negar su pasado y, por ende, repetirlo una y otra vez; apelando siempre a la ilusión, misma que tiene a su pueblo hundido en la mediocridad. Colombia tuvo todo para triunfar, menos sed de gloria; de la mano de un guía con nombre anglosajón y pronunciación latina, pereció en cuartos víctima de sí misma. Uruguay hizo lo único que sabe hacer, jugar sucio, y por ello no llegó, ni llegará, más lejos. Chile apeló a la suerte, misma que le terminó por dar la espalda en el momento más determinante y le otorgó a Brasil un falso diagnóstico para la enfermedad terminal que ya padecía.

   Ecuador hizo lo que tenía que hacer, nada; Estados Unidos pareciera empezar a comprender de qué se trata el futbol, pero sigue sin saber jugar; mientras que Honduras debería haberse quedado en casa para resolver sus problemas domésticos, que no son pocos ni sencillos de resolver.

   De Argentina prefiero no hablar, me remito a decir que sólo jugaron dos partidos y ninguno ganaron.

   Para finalizar la actuación del continente, Costa Rica mereció haber recibido al menos una medalla al valor, por haberse atrevido a desafiar a las potencias teniendo una resortera como arma. Los ticos pasarán a la historia de los mundiales con su actuación, misma que les valdrá para vivir tranquilos por el resto de sus vidas. Sorprendieron al mundo y dejaron claro que en un Mundial siempre hay lugar para los milagros y las inverosimilitudes.

   Los representativos asiáticos dieron no sólo uno, sino varios pasos atrás con su actuación en esta justa. Mientras que los africanos no pasan de ser más que invitados.

   Del lado europeo, Holanda sigue demostrando su incapacidad de ganar partidos importantes; sin embargo Robben mereció más que el tercer lugar obtenido; aunque se ganó el odio de todo un país. Francia comenzó “rompiéndola” y terminó retirándose voluntariamente al no querer jugar contra Alemania. CR7, con una sola pierna, fue incapaz de hacer jugar a sus compañeros y se convirtió en una de las grandes decepciones; de haber estado completo otra cosa hubiese acontecido. Finalmente, Inglaterra, Italia y España sumaron un fracaso más a su larga lista (llena también de grandes momentos).

   Las figuras individuales se hicieron presentes como siempre. Neymar ilusionaba a un pueblo que lo buscaba encumbrar como ídolo nacional, sin embargo, un rodillazo lo marginó de la gloria, o de la villanía. James enamoró al mundo entero con su performance pero su equipo no tenía la misma hambre que él. En cambio, hambre fue la que le sobró a Luis Suárez, quien confirmó el mote del jugador más sucio de la historia que ostenta. Messi se cansó de vomitar y de esconderse; mientras que Robben, Müller y Kroos se cansaron de mostrarse, así como Schweinsteiger se cansó de ser golpeado en la final.

   Miroslav Klose se convirtió en el máximo anotador en la historia de los mundiales, superando a Ronaldo en Brasil y contra Brasil; por si había algo en que los alemanes no fuesen el primer lugar.
Por primera vez se implementó la tecnología en el futbol y por primera vez se coronó una selección europea en América.

   Finalmente el campeón, Alemania merecía el título desde que bajó del avión, y lo consumó humillando al anfitrión con una goleada que pasará a la historia. Sigo sin saber por qué la FIFA no omitió la final y le dio la copa inmediatamente a los alemanes. Que tiemblen los judíos, los gringos, los ingleses, los japoneses, rusos, franceses, italianos y el resto del mundo, porque se avecina la Tercera Guerra Mundial. Alemania está en plenitud económica, social y ahora deportiva, demostrándonos que el übermensch existe.

   Brasil 2014 terminó, dejándonos grandes momentos y extraordinarias historias, mismas que perdurarán por siempre y serán archivadas junto al Maracanazo, el Milagro de Berna, los dos mundiales de Mussolini, el Jogo Bonito, la Mano de Dios, el Gol y el Partido del Siglo, el Gol Fantasma, el penal fallado de Baggio, las convulsiones de Ronaldo, los goles de Zidane y su cabezazo a Materazzi, así como el gol de Iniesta.


   Será difícil, pero deberemos esperar cuatro tortuosos años para ver cómo se sigue escribiendo la historia. Mientras tanto, disfrutemos de la Copa América, Eurocopa, Champions League y, por supuesto, la Liga MX.


Crédito de imagen: http://www.cubadebate.cu/

07 julio 2014

Brasil 2014: Final a la vista

El Mundial se acaba. Después de 60 partidos disputados sólo estamos en espera de ver el acomodo del podio final. A falta de cuatro encuentros hemos sido testigos de un torneo para recordar por muchos años, sobretodo la fase de grupos; sin contar que fue la primera fase con más goles en la historia, se pudo observar futbol de la mejor calidad.

   A un día de llevarse a cabo las semifinales de Brasil 2014, es momento de hacer un análisis de las cuatro selecciones sobrevivientes. Hay que empezar diciendo que no hay sorpresas, han llegado tres campeones del mundo y un equipo que ha sido tres veces subcampeón. Los novatos y cenicientas ya están en sus hogares.

BRASIL

   La selección local y máximo favorito a quedarse con la copa luce, paradójicamente, como el rival más endeble de los cuatro. Además del futbol cansino mostrado hasta el momento, los cariocas han recibido dos cachetadas colosales para sus aspiraciones al hexacampeonato: la suspensión de su capitán, Thiago Silva, y la lesión de su mejor elemento, Neymar.

   Tomemos en cuenta que, por primera vez en toda su historia, las máximas figuras del seleccionado brasileño son sus defensas. Obviamente cuentan –o contaban– con Neymar, sin embargo, Thiago Silva, Marcelo y David Luiz venden más camisetas que Hulk, JÔ y Fred; lo que refleja claramente la calidad de los elementos ofensivos de la Canarinha.

   Sumémosle la presión social que tiene para salir campeón y el hecho de se enfrentará al contendiente que se ha mostrado más firme en el torneo. El resultado es su eliminación.

ALEMANIA

   El seleccionado más fuerte para ser campeón. Los teutones ya venían con el sello de firme candidato y no han hecho más que reafirmarlo a lo largo del torneo. Sólo han tenido complicaciones ante rivales africanos, con Ghana en la fase de grupos y ante una sorprendente Argelia que los llevó hasta tiempos extra en octavos. Sin embargo, le ganaron sin mayor esfuerzo a los rivales europeos que tuvieron (Portugal y Francia), así como a su oponente concacafquiano (EE UU).

   La escuadra brasileña será el primer rival latino al que enfrenten, aunque la verdad es que su mayor rival será el clima, pues los cambios bruscos de éste ya han afectado a un número importante de alemanes. Enfermos y como sea, fácilmente ganarán su cuarto mundial.

ARGENTINA

   Me limitaré a decir que la Albiceleste jugará su primer partido apenas en esta ronda, pues la FIFA los puso directamente en semifinales en su afán de tener una final entre Brasil y Argentina. Fácilmente será superada por Holanda y el máximo organismo tendrá su esperado choque, sólo que en el partido por el tercer lugar.

HOLANDA

   La Naranja Mecánica –aunque los creadores de este concepto se revuelquen del coraje al escuchar que le dicen así al presente equipo– ha llegado, en palabras de su DT, más lejos de lo que esperaban ellos mismos y el mundo entero. Tal logro se lo deben, en buena medida, al gran nivel que ha mostrado Arjen Robben, quien pareciera está enfocado en lograr lo que hace cuatro años se le negó a su selección, y donde él tuvo mucho que ver, pues falló dos mano a mano increíbles ante Casillas.

   Con base en su sed de revancha y algo se suerte, la Oranje buscará que la cuarta sea la vencida, pues ya conocen el estar en una final, sin embargo, han perdido las tres ocasiones. Se podría decir que tendrán una “mini” revancha ante los argentinos, pues les derrotaron en la final de 1978.

   Además tienen el plus de contar con Lois Van Gaal en el banquillo, lo que resultó clave en su duelo ante Costa Rica. Pues el exitoso DT de los tulipanes es mucho mejor que su contraparte argentina, Alejandro Sabella.

   Así, me aventuro a pronosticar el podio final de Brasil 2014:

Campeón – Alemania

Subcampeón – Holanda

Tercero – Brasil



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01 julio 2014

Brasil 2014: lo lógico de lo ilógico

Las inverosimilitudes fueron la pauta durante la primera fase de Brasil 2014, donde la lógica brilló por su ausencia –al menos en un porcentaje mayor de encuentros–. Sin embargo, una vez terminada la segunda fase, la primera de eliminación directa (o “mata-mata”, como se conoce en Brasil), la lógica comienza a tomar el control del campeonato.

   Se podría hablar de una lógica que impera incluso dentro de lo ilógico, y me explico con el siguiente ejemplo: en el encuentro entre Costa Rica y Grecia, lo lógico era que avanzara la selección tica, ya que venía de eliminar a dos campeones del mundo, pero lo ilógico era la presencia de estas dos selecciones en octavos de final; en este ilógico escenario triunfó el equipo que lógicamente tenía más oportunidades.

   Pero dejemos de revolvernos, en los ocho encuentros teníamos a un lógico ganador: Brasil por ser local e históricamente ser superior a los chilenos; Colombia por traer una inercia ganadora y enfrentar a un Uruguay sin su mejor hombre y con los ánimos bajos; Holanda por ser históricamente mejor que México en mundiales y tener mejores jugadores; Costa Rica por lo explicado en el párrafo anterior; Francia por ser campeona del mundo y tener más experiencia y calidad que su rival Nigeria; Alemania por ser tres veces campeón y tener como rival a una selección debutante en esta ronda; Argentina por contar con uno de los mejores jugadores del planeta y dos campeonatos del mundo en sus espaldas; y Bélgica por tener una mejor plantilla que la de EE UU.

   De esta manera la lógica se comienza a imponer en la justa mundialista; pero lo ilógico fue la forma en que la mayoría eliminó a su rival: dos tandas de penales (Brasil y Costa Rica), tres victorias en tiempos extra (Alemania, Argentina y Bélgica) y una voltereta de último minuto (Holanda). Sólo Colombia y Francia avanzaron con algo de lógica.

   Muchos dicen y dirán que “las distancias se han acortado”, “ya no hay equipos grandes”, “cualquiera puede ganar”, y un sinfín de molestos lugares comunes. Nada más alejado de la realidad; yo veo en cuartos de final a cuatro campeones del mundo (Brasil, Alemania, Argentina y Francia), una selección que ha perdido tres finales (Holanda), otra que ha llegado a semifinales (Bélgica), una que se esperaba llegaría lejos en el torneo (Colombia), y el común “caballo negro” o la sorpresa/revelación que tienen la mayoría de competiciones importantes (Costa Rica).

   Por lo que sus lugares comunes se materializan en una solo escuadra: la tica. A menos que Costa Rica sea campeón del mundo –suceso que significaría que el fin del mundo es inminente–, tales “argumentos” quedarán desacreditados. Los mundiales se ganan con algo más que buen juego –pregúntenle a la selección mexicana si no–, se ganan con estirpe. Muchos dicen que “la historia no juega”, a lo que yo les respondo que aquél que niegue su pasado está condenado a repetirlo. A fin de cuentas, el pasado es lo único que existe.

   En este contexto de octavos de final, la falacia mexicana comandada por “El Piojo” y compañía fue desenmascarada y mostrada a un “pueblo” que vive de utopías, de ilusiones y esperanzas mal cimentadas. Al respecto de esto, siempre he creído que el deporte de un país es el fiel reflejo de su sociedad; así como dicen que los ojos son la ventana del alma, digo que el deporte es la ventana de la sociedad de un país. Y la selección mexicana es una calca de la sociedad mexicana: destinada a olvidar su historia y, por ende, a repetirla.

   Pero regresemos a lo que nos atañe, el futbol. Dentro de la cancha nos quedó claro que sólo hay una forma para que Brasil sea campeón del mundo, y no depende precisamente de su habilidad o destreza con el balón, sino más bien a un milagro deportivo o, en su defecto, arbitral; nos quedó claro –al menos a un servidor– que el próximo campeón del mundo saldrá del choque entre Francia y Alemania; nos quedó claro que Argentina no trae nada y que posiblemente sucumbirá ante Holanda en semis (siempre y cuando la lógica dentro de lo ilógico siga imperando); nos quedó claro que los 11 jugadores ticos pasarán a la historia por los siglos de los siglos; y también nos quedó claro que Holanda está destinada a ser el mejor subcampeón de la historia y que Bélgica tiene oportunidad de igualar su mejor papel en mundiales.
   
   Sea como fuere, ya tenemos a los ocho equipos que se enfrentarán en cuartos de final por el trono que dejó vacante España. Y mis pronósticos son: la lógica de lo ilógico seguirá triunfando, por lo que pongo como semifinalistas a Brasil, Alemania, Holanda y Argentina.



PD: pareciera que la imagen que ilustra la columna está fuera de lugar, sin embargo va ad hoc con ella, pues lo lógico es que la pusiera porque me gustó bastante, pero lo ilógico es que no tiene nada que ver.