16 mayo 2013

El Rey David


Primero Alex Ferguson, después Paul Scholes (por segunda ocasión) y ahora Beckham. En lo que va del mes de mayo la afición Red Devil y del futbol mundial ha sufrido tres impactos profundos. Así, en sólo 16 días, han dicho adiós el quizá mejor técnico de la historia, el mediocampista más completo del futbol inglés y, ahora, el futbolista más mediático de la historia y uno de los de mejor toque de balón.

Debo admitir que la noticia me sorprendió, y no sólo a mí sino al mundo futbolístico, nadie esperaba que el Spice Boy se retirara en la presente temporada, menos aun cuando apenas en el mes de enero se anunció su llegada al PSG. Sigo en shock, ya que Beckham marca toda una etapa en mi vida, pero ese no es el punto de la presente columna. El objetivo es reseñar una estupenda carrera llena de logros individuales y colectivos. Antes de seguir quisiera decir que ésta es la primera parte de la columna sobre Beckham, la segunda incluirá datos y cifras referentes al astro inglés.

La mayoría de la gente, en especial los seguidores “casuales” de futbol, han estigmatizado la figura de David como meramente una imagen publicitaria; no los culpo, sin embargo siempre me ha molestado que sólo vean una cara de la moneda. Sin duda alguna, Beck´s terminó de revolucionar la comercialización del futbolista, iniciada por El Fenómeno Ronaldo, sin embargo su carrera no se reduce a eso.

Como es sabido por todos los futboleros, los orígenes de Beckham se encuentran en el Manchester United, club al que llegó a los 16 años y en el que cosechó gran parte de sus logros deportivos e inició la “comercialización” de su imagen. Debutó en el primer equipo a los 17 años, formando parte de la fabulosa camada denominada como los Fergie Boys, al lado de Paul Scholes, Ryan Giggs, Nicky Butt, y los hermanos Neville (Gary y Phil). Alcanzando el clímax en la temporada 1998-99, donde el ManU ganó el triplete (Champions, Liga y Copa), y, en el mismo año, sucedió otro acontecimiento importante en su carrera: el matrimonio con Victoria Adams (quizá lo que más le envidian la mayoría de sus fans).

¿Por qué resulta importante este acontecimiento? Porque marcó el inicio de su marketing personal. Recordemos que Victoria era integrante de las Spice Girls (banda de pop formada por chicas sexys muy popular en esos tiempos), esto aunado a la apariencia física de David (como el “súper hombre” que proponía Nietzsche), y a su creciente popularidad, además claro de sus dotes futbolísticos, pronto lo convirtieron en el modelo perfecto para todo tipo de marcas.

Beckham triunfó y ganó todo lo que podía ganar en el Manchester United, el club de sus amores, por lo que una nueva etapa estaba a punto de comenzar: la era galáctica. En 2003 David pasó del equipo más poderoso económicamente hablando al más mediático, el Real Madrid. Inmediatamente explotó el caos en los medios, el primer enigma era qué número usaría en su dorsal (ya que el Ángel de Madrid portaba el 7), la incógnita fue descubierta, el número que lo acompañaría de ahora en adelante sería el 23, resultado de una apuesta mercadológica llevada a cabo por adidas, imitando a la llevada a cabo por Nike en los noventas con Michael Jordan.

La era galáctica no fue la más redituable en cuanto a títulos deportivos, pero marcó un parteaguas no sólo en la vida de Beckham, sino en el rumbo que tomaría el futbol (tema digno de un análisis en el futuro). El desempeño futbolístico del astro inglés nunca se vio alterado por la infinita popularidad alcanzada, pese a que sus detractores opinaban lo contrario, Beckham corría, barría, recuperaba balones, ponía pases de gol con el guante poseído en su pie derecho, incluso anotaba algunos goles y aun así, se daba tiempo para posar frente a las cámaras.

Su imagen llegó para quedarse en el mercado asiático, que había sido poco explotado hasta ese momento, firmando contratos con todo tipo de empresas. Todo iba bien hasta que anunció su fichaje con Los Ángeles Galaxy, pese a estar en su derecho al tener sólo seis meses de contrato, Fabio Capello, entonces DT del Madrid, lo mandó a la banca, sin embargo cuando las cosas empezaron a ponérsele difíciles, recurrió al Spice Boy para asegurar la Liga.

David llegaría ahora a Hollywood, insertándose en el mercado más poderoso del mundo, todos pensaban que era el primer paso para cambiar las canchas por la pantalla grande, en cambio Beckham respondió ayudando a coronar al Galaxy, si bien su desempeño al inicio dejó que desear, pudo componerlo y darse el lujo de ser campeón una vez más. Parecía que el ex capitán de la selección inglesa nunca volvería a jugar futbol de primer nivel, por lo que sorprendió a muchos cuando se anunció su préstamo al AC Milan; David “revivió” a un Milan que se olía a rancio y le inyectó una dosis de motivación.

Después de pasar un tiempo en la “capital de la moda” regresó a Los Ángeles, sólo para ser campeón y anunciar que se iría de EE UU, su destino parecía incierto, más aun cuando se anunció que viajaría a París para enrolarse con el equipo de dicha ciudad, un club con poca historia pero con muchos “billetes” recientemente. Sin embargo, quedó claro que no fue ahí por el dinero, prueba de ello fue donar su salario a la beneficencia, fue porque aun tenía hambre de futbol, ¿qué pasó?, volvió a salir campeón.

El anuncio de su retiro cayó como balde de agua fría, pero no hay nada que reprocharle. Beckham ha significado mucho para el futbol y el futbol ha significado mucho para Beckham. Ninguno le debe nada al otro. Siempre será recordado por su fantástico toque de balón, su sacrificio dentro de la cancha, su expulsión frente a Argentina en el 98, su penal que eliminó a Argentina en el 2002 obteniendo revancha, su número 7, su número 23, su número 32, sus distintos looks, su magistral cobro de tiros libres, sus golpes al pasto cuando fallaba penales, su imagen publicitaria, su gafete de capitán en la selección inglesa… y por ser simplemente un fenómeno, un rey.